Un parto complicado.



Vía: GDL

Los artífices de la campaña han acertado al elegir tanto el lenguaje como los canales de difusión, ya que el lanzamiento del vídeo sirvió de plataforma para dar a conocer el otro elemento de la campaña. Un blog que representa el diario de una adolescente (incluso a nivel de diseño) y que recoge al público captado por la acción viral para ofrecerles su producto: Una serie de consejos preventivos y una comunidad de concienciación sobre el riesgo de los embarazos no deseados entre los jóvenes. Todo ello acompañado de la posibilidad de acceder y compartir el contenido a través de la mayoría de redes sociales donde está presente su público objetivo.

El excelente planteamiento de la campaña y su cuidada ejecución permitieron que esta acción, pensada originalmente para un tiempo limitado y en el ámbito municipal, rápidamente extendiese su ámbito de influencia por toda Gran Bretaña, convirtiéndose  en una referencia a nivel nacional, generando toda una serie de vídeos llamada Teenage Pregnancy y garantizando a la agencia responsable de la campaña toda una serie de lucrativos contratos institucionales, atraídos por una inmejorable relación coste-eficacia y un éxito que superó todas las iniciativas planteadas y que ha mantenido viva la a comunidad generada durante más de un año.